Finanzas
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Alquiler vs Compra

Compara el coste real a largo plazo de comprar una vivienda frente a vivir de alquiler invirtiendo la diferencia.

La decisión de alquilar o comprar una vivienda es una de las más importantes desde el punto de vista financiero. La respuesta depende de múltiples factores: el horizonte temporal, la capacidad de ahorro para la entrada, la evolución esperada del mercado inmobiliario y el coste de oportunidad de invertir el dinero que no se destina a la entrada. No existe una respuesta única: hay situaciones en que alquilar es claramente mejor y otras en que comprar lo es.

Esta calculadora modela ambos escenarios durante 30 años: el coste acumulado de comprar (hipoteca, gastos de compraventa, impuestos, mantenimiento y pérdida de valor del dinero) frente al coste de alquilar e invertir la diferencia en un fondo con la rentabilidad que estimes. El resultado te muestra el punto de equilibrio exacto: el año a partir del cual comprar empieza a ser más rentable que alquilar.

Datos de Compra
Datos de Alquiler

Introduce los datos para comparar ambas opciones a largo plazo.

Simulación orientativa que no contempla la fiscalidad de la inversión alternativa ni los cambios en el mercado inmobiliario.

Cómo se compara el coste real de alquilar y comprar

La comparación suma, año a año, dos escenarios paralelos. En el escenario de compra se contabilizan la entrada, los gastos e impuestos de la compraventa, las cuotas de hipoteca pagadas, el IBI, la comunidad, el seguro y el mantenimiento; a ese coste acumulado se le resta el patrimonio generado, es decir, el valor estimado de la vivienda menos la deuda pendiente. En el escenario de alquiler se acumulan las rentas pagadas, actualizadas con la subida anual prevista, y se suma el rendimiento obtenido al invertir tanto la entrada como la diferencia mensual entre cuota y alquiler. El punto de equilibrio es el año en que el coste neto de comprar pasa a ser inferior al de alquilar.

Ejemplo resuelto

Para una vivienda de 250.000 € con un 20 % de entrada (50.000 €) y una hipoteca de 200.000 € al 3 % a 30 años, la cuota mensual ronda los 843 €. Sumando IBI, comunidad, seguro y mantenimiento, el desembolso mensual se acerca a los 1.100 €. Frente a un alquiler de 900 € mensuales, el comprador paga 200 € más al mes, pero de su cuota unos 343 € del primer año amortizan capital y se convierten en patrimonio. El inquilino, en cambio, dispone de los 50.000 € de la entrada para invertir. Con una revalorización de la vivienda del 2 % anual y una rentabilidad de la inversión del 5 %, el equilibrio suele situarse entre el año 8 y el 12.

Gastos de compra de una vivienda (además del precio)

ConceptoCoste orientativo
ITP (segunda mano)6 – 10 %
IVA + AJD (obra nueva)10 % + 0,5 – 1,5 %
Notaría600 – 900 €
Registro de la propiedad400 – 650 €
Gestoría300 – 500 €
Tasación300 – 600 €

Cómo interpretar el resultado

El punto de equilibrio es la cifra que debes mirar, pero contrástalo con tu horizonte real de permanencia. Si prevés mudarte antes de ese año, el alquiler sale ganando casi con seguridad, porque los gastos de compraventa se amortizan muy lentamente y vender implica nuevos costes. Si vas a quedarte más tiempo, la compra suele imponerse. Ten presente que el resultado es muy sensible a dos supuestos que nadie puede predecir: la revalorización de la vivienda y la rentabilidad de la inversión alternativa. Prueba a variarlos en escenarios pesimistas y optimistas para ver cuán robusta es la conclusión, y recuerda que la compra añade además un valor no financiero, la estabilidad, que no aparece en ninguna hoja de cálculo.

Preguntas frecuentes

El punto de equilibrio (break-even) es el año a partir del cual el coste neto acumulado de comprar una vivienda es menor que el de alquilar e invertir la diferencia. Antes de ese punto, el alquiler puede ser financieramente más ventajoso; después, la compra empieza a rentabilizarse gracias a la acumulación de patrimonio.

Además del precio de compra, hay que contar con: impuestos (ITP del 6-10 % en segunda mano, o IVA del 10 % en obra nueva), gastos de notaría, registro de la propiedad, gestoría, tasación del inmueble y posible comisión de apertura de la hipoteca. En total pueden suponer entre el 10 % y el 15 % del precio de compra.

Depende de tu situación personal: horizonte temporal, capacidad de ahorro para la entrada, estabilidad laboral y expectativas de movilidad geográfica. En general, la compra tiende a ser más ventajosa a largo plazo (más de 10-15 años) en mercados donde el precio de la vivienda sube moderadamente. El alquiler da más flexibilidad y permite invertir la diferencia para obtener rentabilidad alternativa.

Como regla general, entre el 30 % y el 35 % del precio de la vivienda. Los bancos financian habitualmente hasta el 80 % del valor de tasación, por lo que necesitas aportar un 20 % de entrada. A eso hay que sumar los gastos de compraventa, que rondan otro 10-15 % entre impuestos, notaría, registro, gestoría y tasación. Para una vivienda de 250.000 € eso supone unos 50.000 € de entrada más 25.000-37.500 € de gastos: en torno a 75.000-87.500 € de ahorro previo. Conviene además conservar un colchón adicional para imprevistos y para amueblar.

Es la clave para que la comparación sea justa. Si comprar implica una cuota mensual superior al alquiler, o exige inmovilizar un capital importante en la entrada, el inquilino dispone de ese dinero para invertirlo en otros activos. La comparación honesta no es «alquiler frente a compra» sino «alquiler más inversión de la diferencia frente a compra». Si ese capital se invierte a una rentabilidad razonable, el alquiler puede resultar competitivo durante bastantes años. Si la diferencia simplemente se gasta, la compra gana casi siempre a largo plazo por el patrimonio acumulado.

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