Calculadora de Interés Compuesto
Descubre el poder del tiempo y cómo tus inversiones pueden crecer de forma exponencial.
Última revisión de los datos: 06/09/2026 · Fuentes: Agencia Tributaria — renta del ahorro
El interés compuesto es uno de los principios fundamentales de las finanzas personales: los intereses que genera tu inversión se reinvierten y, a su vez, generan nuevos intereses. A largo plazo, este efecto acumulativo puede multiplicar de forma exponencial el capital inicial: cuanto antes empieces y más tiempo mantengas la inversión, mayor es el impacto.
Esta calculadora te permite proyectar el crecimiento de tus ahorros o inversiones a lo largo del tiempo, incluyendo aportaciones periódicas. Puedes seleccionar distintos fondos o índices de referencia (S&P 500, MSCI World, Nasdaq 100...) o introducir manualmente un tipo de interés estimado. El gráfico muestra la evolución mes a mes del capital total, diferenciando entre lo aportado y lo generado por intereses.
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Proyección orientativa basada en tipos históricos. Los mercados pueden comportarse de forma muy diferente en el futuro. Toda inversión conlleva riesgo de pérdida.
Cómo se calcula el interés compuesto
La fórmula básica es C = C₀ · (1 + i)^n, donde C₀ es el capital inicial, i el tipo de interés anual expresado en tanto por uno y n el número de años. El exponente es la clave de todo: cada año multiplica el capital acumulado, no solo el inicial, y por eso el crecimiento se acelera con el tiempo. Cuando además realizas aportaciones periódicas, al resultado anterior se le suma el valor futuro de esa serie de aportaciones, que se calcula con la expresión A · [((1 + i)^n − 1) / i]. La calculadora combina ambos términos para darte el capital final, el total aportado y los intereses generados por separado.
Ejemplo resuelto
Supongamos 10.000 € iniciales invertidos al 7 % anual durante 20 años, sin aportaciones adicionales. Aplicamos C = 10.000 × (1 + 0,07)^20 = 10.000 × 3,8697 = 38.697 €. Has aportado 10.000 € y has generado 28.697 € en intereses, casi el triple de tu inversión inicial. Si además aportases 200 € cada mes (2.400 € al año), el valor futuro de esas aportaciones sería de unos 98.400 €, con lo que el capital final superaría los 137.000 € habiendo aportado 58.000 € de tu bolsillo.
Crecimiento de 10.000 € al 7 % anual
| Años | Capital acumulado | Intereses generados |
|---|---|---|
| 5 | 14.026 € | 4.026 € |
| 10 | 19.672 € | 9.672 € |
| 15 | 27.590 € | 17.590 € |
| 20 | 38.697 € | 28.697 € |
| 25 | 54.274 € | 44.274 € |
| 30 | 76.123 € | 66.123 € |
Cómo interpretar el resultado
Fíjate sobre todo en la proporción entre lo que has aportado y los intereses generados, porque es la métrica que revela la fuerza del interés compuesto. En plazos cortos la mayor parte del capital final procede de tus aportaciones; a partir de los quince o veinte años los intereses empiezan a superarlas y el crecimiento se vuelve mucho más pronunciado. Ten presente además dos limitaciones: la calculadora asume una rentabilidad constante, mientras que los mercados reales fluctúan y pueden encadenar años negativos, y no descuenta ni la inflación ni la fiscalidad del ahorro, que en España grava las ganancias del capital entre el 19 % y el 30 % en el momento de recuperar la inversión.
Lo que cuesta empezar diez años tarde
El interés compuesto no premia tanto la cantidad como el tiempo, y eso se ve mejor con dos personas que con una fórmula. Ana aporta 200 € al mes desde los 25 hasta los 35 años y luego no vuelve a aportar nada: en total ha puesto 24.000 €. Bruno empieza a los 35 y aporta esos mismos 200 € al mes hasta los 65: ha puesto 72.000 €, el triple. Con una rentabilidad media anual del 6 %, al cumplir los 65 Ana tendría alrededor de 200.000 € y Bruno unos 195.000 €. Ana llega a la misma cifra habiendo aportado un tercio, simplemente porque su dinero ha tenido treinta años más para multiplicarse. El mensaje práctico no es que aportar más no sirva, sino que cada año de retraso es un año que no se recupera aportando más adelante: los primeros euros son los que más trabajan.
Rentabilidad nominal, inflación y rentabilidad real
Un capital que crece al 6 % anual mientras los precios suben al 3 % no te hace un 6 % más rico, sino aproximadamente un 3 %. Esa diferencia, la rentabilidad real, es la única que importa cuando el objetivo es mantener poder adquisitivo, y explica por qué el dinero parado en una cuenta corriente pierde valor de forma silenciosa: al 3 % de inflación, 10.000 € guardados bajo el colchón conservan el poder de compra de unos 7.400 € al cabo de diez años. El interés compuesto funciona en ambas direcciones. Conviene por eso mirar siempre tres cifras juntas: la rentabilidad esperada, la inflación prevista y las comisiones, porque las tres se componen año tras año. Una comisión anual del 1,5 % frente a una del 0,3 % puede parecer un detalle, y a treinta años se lleva una parte muy considerable del capital final.