Finanzas
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Calculadora de Interés Compuesto

Descubre el poder del tiempo y cómo tus inversiones pueden crecer de forma exponencial.

El interés compuesto es uno de los principios fundamentales de las finanzas personales: los intereses que genera tu inversión se reinvierten y, a su vez, generan nuevos intereses. A largo plazo, este efecto acumulativo puede multiplicar de forma exponencial el capital inicial. Einstein lo describió como la 'octava maravilla del mundo': quien lo entiende lo gana, quien no lo entiende lo paga.

Esta calculadora te permite proyectar el crecimiento de tus ahorros o inversiones a lo largo del tiempo, incluyendo aportaciones periódicas. Puedes seleccionar distintos fondos o índices de referencia (S&P 500, MSCI World, Nasdaq 100...) o introducir manualmente un tipo de interés estimado. El gráfico muestra la evolución mes a mes del capital total, diferenciando entre lo aportado y lo generado por intereses.

Datos de la Inversión

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Proyección orientativa basada en tipos históricos. Los mercados pueden comportarse de forma muy diferente en el futuro. Toda inversión conlleva riesgo de pérdida.

Cómo se calcula el interés compuesto

La fórmula básica es C = C₀ · (1 + i)^n, donde C₀ es el capital inicial, i el tipo de interés anual expresado en tanto por uno y n el número de años. El exponente es la clave de todo: cada año multiplica el capital acumulado, no solo el inicial, y por eso el crecimiento se acelera con el tiempo. Cuando además realizas aportaciones periódicas, al resultado anterior se le suma el valor futuro de esa serie de aportaciones, que se calcula con la expresión A · [((1 + i)^n − 1) / i]. La calculadora combina ambos términos para darte el capital final, el total aportado y los intereses generados por separado.

Ejemplo resuelto

Supongamos 10.000 € iniciales invertidos al 7 % anual durante 20 años, sin aportaciones adicionales. Aplicamos C = 10.000 × (1 + 0,07)^20 = 10.000 × 3,8697 = 38.697 €. Has aportado 10.000 € y has generado 28.697 € en intereses, casi el triple de tu inversión inicial. Si además aportases 200 € cada mes (2.400 € al año), el valor futuro de esas aportaciones sería de unos 98.400 €, con lo que el capital final superaría los 137.000 € habiendo aportado 58.000 € de tu bolsillo.

Crecimiento de 10.000 € al 7 % anual

AñosCapital acumuladoIntereses generados
514.026 €4.026 €
1019.672 €9.672 €
1527.590 €17.590 €
2038.697 €28.697 €
2554.274 €44.274 €
3076.123 €66.123 €

Cómo interpretar el resultado

Fíjate sobre todo en la proporción entre lo que has aportado y los intereses generados, porque es la métrica que revela la fuerza del interés compuesto. En plazos cortos la mayor parte del capital final procede de tus aportaciones; a partir de los quince o veinte años los intereses empiezan a superarlas y el crecimiento se vuelve mucho más pronunciado. Ten presente además dos limitaciones: la calculadora asume una rentabilidad constante, mientras que los mercados reales fluctúan y pueden encadenar años negativos, y no descuenta ni la inflación ni la fiscalidad del ahorro, que en España grava las ganancias del capital entre el 19 % y el 30 % en el momento de recuperar la inversión.

Información sobre Interés Compuesto

El interés compuesto es el que se calcula sobre el capital inicial más todos los intereses acumulados hasta ese momento, en lugar de hacerlo solo sobre el capital de partida. Dicho de otro modo, los intereses generan a su vez nuevos intereses, lo que produce un crecimiento exponencial en forma de bola de nieve. Es la diferencia fundamental con el interés simple, en el que la rentabilidad se calcula siempre sobre el importe inicial y el crecimiento es lineal. A plazos cortos la diferencia entre ambos es pequeña, pero a veinte o treinta años resulta enorme.

Porque el tiempo es la variable más determinante en el interés compuesto, por encima incluso del importe que aportas. El crecimiento no es lineal sino exponencial, de modo que los últimos años de una inversión larga aportan mucho más capital que los primeros. Empezar diez años antes con aportaciones modestas suele producir un capital final mayor que empezar tarde aportando cantidades muy superiores, simplemente porque el dinero ha tenido más ciclos para reinvertirse. Ese es el motivo por el que las aportaciones periódicas iniciadas pronto son tan eficaces.

Cada fondo o índice (S&P 500, MSCI World, Nasdaq 100...) tiene un porcentaje que refleja su rentabilidad media anual histórica de largo plazo, sin descontar la inflación. Son cifras orientativas para que veas cómo crecería tu inversión con un comportamiento similar al pasado. Al elegir un fondo, ese porcentaje se aplica automáticamente como interés estimado, pero puedes ajustarlo a mano cuando quieras. Recuerda: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y toda inversión conlleva riesgo de pérdida.

La calculadora muestra el capital en euros nominales, es decir, sin descontar la pérdida de poder adquisitivo. Con una inflación media del 2 % anual, 100.000 € dentro de 25 años comprarían aproximadamente lo mismo que 61.000 € hoy. Para razonar en términos reales conviene usar la rentabilidad real, que se obtiene restando la inflación a la rentabilidad nominal: si esperas un 7 % de rentabilidad y una inflación del 2 %, tu rentabilidad real ronda el 5 %. Introduciendo ese 5 % en la calculadora obtendrás el capital final expresado en poder adquisitivo de hoy, que suele ser la cifra más útil para planificar.

En el interés simple la rentabilidad se calcula siempre sobre el capital inicial, por lo que el crecimiento es lineal: 10.000 € al 7 % generan 700 € cada año, sin variación. En el interés compuesto los intereses se reinvierten y pasan a generar rentabilidad ellos mismos, de modo que la ganancia anual aumenta con el tiempo. En el ejemplo anterior, el segundo año se generarían 749 € en lugar de 700 €, el tercero 801 €, y así sucesivamente. A diez años el interés simple daría 17.000 € y el compuesto 19.672 €; a treinta años la diferencia se dispara hasta 31.000 € frente a 76.123 €.

Depende del producto financiero. Un depósito bancario puede capitalizar de forma anual, trimestral o mensual; un fondo de inversión acumula el rendimiento de manera continua a través del valor liquidativo. Cuanto mayor es la frecuencia de capitalización, mayor es el capital final, aunque la diferencia es modesta: 10.000 € al 7 % durante 20 años dan 38.697 € con capitalización anual y unos 40.387 € con capitalización mensual. Esta calculadora emplea capitalización anual, que es la convención más habitual y la que usan la mayoría de simuladores para comparar productos.

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