Tipos de IVA en España: general, reducido y superreducido

CT

Calculadoras Transparentes

8 de junio de 2026 · 5 min de lectura

Guía completa sobre los tres tipos de IVA en España, qué productos y servicios incluye cada uno, y cómo calcular el IVA correctamente en tus facturas.

El IVA es el impuesto que más veces pagas y del que menos te enteras, porque va incorporado en el precio de casi todo lo que compras. Para un consumidor eso basta; para un autónomo o una pequeña empresa, en cambio, entender cómo se calcula y cómo se declara es parte del trabajo. Esta guía cubre los dos casos.

Los tres tipos de IVA

  • •IVA general (21%): la mayoría de bienes y servicios, ropa, electrónica, hostelería
  • •IVA reducido (10%): alimentos no básicos, restaurantes, vivienda nueva, transporte de viajeros
  • •IVA superreducido (4%): alimentos básicos (pan, leche, huevos, frutas, verduras), libros, medicamentos, prensa

La frontera entre tipos es menos intuitiva de lo que parece y da lugar a situaciones curiosas. El pan común tributa al 4 %, pero el pan de molde industrial al 10 %. El agua embotellada va al 10 %, mientras que la leche va al 4 %. Un libro en papel tributa al 4 % y también el libro electrónico desde 2020, pero el audiolibro sigue otra regla. Cuando el encuadre no está claro, la consulta vinculante a la AEAT es la vía para resolverlo con seguridad jurídica.

Cómo añadir el IVA a un precio base

Precio con IVA = Precio base × (1 + tipo IVA). Por ejemplo: un servicio de 1.000 € + IVA general → 1.000 × 1,21 = 1.210 €. El IVA es 210 €. En facturas de autónomos, se indica la base imponible, el tipo aplicado, el importe del IVA y el total.

Cómo extraer el IVA de un precio ya incluido

Base imponible = Precio total / (1 + tipo IVA). Si un artículo cuesta 121 € con IVA del 21%: base = 121 / 1,21 = 100 €; IVA = 21 €. Esta operación es la más habitual cuando recibes un ticket de caja y quieres saber la base para tu contabilidad.

Pro Tip

El error más común aquí es restar el 21 % al precio final en lugar de dividir entre 1,21. Sobre 121 €, restar el 21 % da 95,59 €, no 100 €. La diferencia parece pequeña en un ticket, pero acumulada en un trimestre de facturación distorsiona la declaración.

IVA repercutido, IVA soportado y qué se paga realmente

Un autónomo no paga a Hacienda todo el IVA que cobra. Cobra el IVA repercutido a sus clientes y paga IVA soportado a sus proveedores; en el modelo 303 declara la diferencia. Si en un trimestre repercutió 2.100 € y soportó 800 €, ingresa 1.300 €. Si soportó más de lo que repercutió —algo habitual al arrancar una actividad con inversiones—, el resultado sale negativo y queda a compensar en trimestres siguientes.

De ahí viene la idea de que el IVA «no es tuyo»: el dinero que cobras por ese concepto es dinero de Hacienda que solo estás custodiando hasta la liquidación trimestral. Gastarlo mientras tanto es la forma más rápida de encontrarse sin liquidez el día 20 de abril.

Cambios recientes y exenciones

En 2023-2024 el gobierno español aplicó rebajas temporales del IVA a alimentos básicos (del 4% al 0% para aceite, pan, pasta y harinas; del 10% al 5% para pastas y aceites) que se han ido revirtiendo progresivamente. Conviene distinguir además las operaciones exentas (como los servicios financieros, educativos y sanitarios), que no repercuten IVA ni permiten deducir el soportado, del tipo del 0 %. El encuadre exacto de cada producto o servicio tiene excepciones y reglas especiales; consulta siempre la clasificación oficial en la Agencia Tributaria (AEAT).

Para declaraciones oficiales (modelos 303, 390) usa siempre el software homologado por la AEAT o consulta a un asesor.

Por qué un mismo producto cambia de tipo según cómo se venda

El IVA no grava objetos sino operaciones, y esa distinción explica casi todas las rarezas del impuesto. El agua embotellada de un supermercado tributa a un tipo reducido, pero esa misma botella servida en la mesa de un restaurante forma parte de un servicio de hostelería y tributa al tipo general. Un libro en papel tiene el tipo superreducido; un libro electrónico lo tuvo distinto durante años hasta que la normativa europea permitió igualarlos. Las mascarillas, el aceite de oliva o la electricidad han cambiado de tipo por decisiones coyunturales, no por su naturaleza.

La consecuencia práctica es que no basta con memorizar listas: cuando hay duda, lo que hay que mirar es la calificación de la operación, y ante casos frontera conviene consultar las resoluciones de la Dirección General de Tributos, que resuelve consultas vinculantes y publica criterios sobre supuestos muy concretos.

Sumar y quitar el IVA sin equivocarse

Añadir el IVA es sencillo: se multiplica la base por 1,21, por 1,10 o por 1,04 según el tipo. Quitarlo de un precio final es donde falla casi todo el mundo, porque la tentación es restar el porcentaje, y eso da un número equivocado. Si un precio final son 121 €, restar el 21 % da 95,59 €, pero la base real es 121 / 1,21 = 100 €. La diferencia aparece porque el porcentaje se calcula sobre la base, no sobre el total. La regla segura es dividir, nunca restar.

Qué mirar en una factura para saber si está bien

  • •La base imponible y la cuota de IVA deben figurar por separado, no solo el total.
  • •Si hay varios tipos, cada uno debe desglosarse en su propia línea.
  • •Una factura sin IVA debe indicar el motivo: exención, inversión del sujeto pasivo o exportación.
  • •Un ticket simplificado no siempre permite deducir el IVA: para deducirlo hace falta factura completa con tus datos fiscales.
  • •En operaciones intracomunitarias deben aparecer los dos números de operador y la mención correspondiente.

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Fuentes y referencias

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